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Qué no debes pegar nunca en un chat de IA

Por Bryan Taylor Reverón 6 min de lectura

Tu equipo ya usa chats de IA. Puede que no lo sepas, pero lo hace. Alguien pega un correo para que se lo resuma. Otro pega un contrato para que se lo explique. Va rápido y sale bien. El problema no es la herramienta. El problema es qué sale de tu empresa cada vez que alguien pulsa «enviar».

Esta entrada responde a dos preguntas. Qué no debes pegar nunca en un chat gratuito. Y qué IA puedes usar en tu empresa sin arriesgar tus datos.

Qué pasa cuando pegas algo en un chat

Todo lo que escribes en un chat de IA viaja a los ordenadores de la empresa que lo hace. Muchas veces están fuera de Europa. Y no tienes ningún contrato con ella.

En las versiones gratuitas, lo que pegas suele servir para entrenar la IA. Es decir, tu texto puede quedarse ahí. Y puede salir, mezclado, en la respuesta a otra persona.

En las versiones de pago para empresas puedes pedir que no usen tus textos para entrenar la IA. Y firman un contrato contigo que dice qué hacen con tus datos.

Qué no debes pegar nunca en un chat gratuito

Una regla sencilla: en un chat gratuito solo entra lo que ya podrías publicar en tu web. Todo lo demás, no.

Esto no entra:

  • Contratos, ofertas y precios que no son públicos.
  • Listas de clientes, proveedores o empleados.
  • Nombres, teléfonos, correos o datos de salud de cualquier persona.
  • Informes internos, cuentas y planes.
  • Claves de acceso, aunque sea «solo para probar».
  • Cualquier cosa que un cliente te haya dado en confianza.

Si necesitas ayuda con un documento así, deja solo el texto, sin nombres ni cifras. O usa una IA de empresa, que es lo que explicamos más abajo.

No te fíes de lo que dice sin comprobarlo

Un chat de IA no sabe si lo que escribe es verdad. Escribe lo que suena bien. Por eso inventa cifras, cita estudios que no existen y pone frases en boca de gente que nunca las dijo. Y lo hace con la misma seguridad con la que acierta.

Si publicas un texto de IA sin revisar, lo que dice ahí lo dices tú. Lleva el nombre de tu empresa debajo. Respondes tú.

Qué revisar antes de publicar:

  • Comprueba cada dato, cada cifra y cada cita en el sitio de donde salen. Si no puedes comprobarlo, quítalo.
  • Lo que dice de tu producto lo revisa quien lo conoce.
  • Lo que puede acabar en una reclamación lo revisa el responsable: garantías, condiciones, salud o dinero.
  • El tono. Los textos de IA suenan todos iguales.

Y una persona con nombre y apellidos firma cada publicación. La IA propone. Tu empresa decide.

Qué IA puedes usar en tu empresa

Hay tres niveles, de menos a más seguro.

1. Un chat gratuito. Vale para lo que ya es público. Un borrador de una nota, ideas para un título, entender una palabra. Nada más.

2. Un chat de empresa, de pago. Los chats más conocidos tienen una versión para empresas. Se paga. A cambio, puedes pedir que no usen tus textos para aprender, te firman un contrato y te dicen dónde guardan los datos. Compruébalo en sus condiciones antes de contratar. Elige uno que los guarde en Europa. Con esto ya puedes trabajar con documentos internos. Sigue sin ser el sitio para datos de salud o claves de acceso.

3. Un asistente propio, con tus documentos. Es un software hecho para tu empresa. Lee solo tus documentos y responde con ellos, diciendo de dónde saca cada cosa. Tus datos se quedan en Europa y nadie los usa para entrenar otra IA. Cada empleado solo obtiene respuestas de los documentos que ya tenía permiso para leer. Si no encuentra la respuesta, lo dice. Es uno de los trabajos que hacemos: un asistente que responde con los documentos de tu empresa.

Uses el nivel que uses, escribe una norma corta. Una página. Qué herramientas puede usar tu equipo, para qué y con qué límites. Sin norma, cada persona decide por su cuenta. Y así es como un informe acaba en un chat gratuito.

Apunta qué se hizo con IA

Apunta en la propia entrada quién usó IA, para qué y quién la revisó. Si un año después alguien reclama, tendrás la respuesta en un minuto.

En WordPress cabe en una nota interna de la entrada. No hace falta un sistema nuevo. Hace falta la costumbre.

Dos avisos sobre derechos de autor

Primero: un texto de IA puede copiar trozos de libros o webs con los que se entrenó la IA. Si lo publicas, el que copia eres tú. Revisarlo antes de publicar es lo que te protege.

Segundo, y menos conocido: un texto escrito entero por la IA quizá pueda copiarlo cualquiera. Cuanto más pongas tú, más tuyo es. Abajo tienes lo que dice la ley europea.

Y Google

Google no castiga un texto por estar hecho con IA. Castiga los textos hechos para engañar al buscador. Desde 2024 persigue justo lo que la IA facilita: publicar muchas páginas parecidas y vacías. Un blog así no gana visitas. Las pierde. Y arrastra a las páginas buenas.

Lo que funciona es lo de siempre. Responder a una pregunta real mejor que los demás, con lo que solo tú sabes. La IA te ayuda a ordenar y a arrancar. Lo que solo tú sabes lo pones tú.

En seis pasos

  1. Decide qué quieres decir y a quién, antes de abrir el chat.
  2. Dale solo material que ya podrías publicar. Nada confidencial.
  3. Pídele un borrador, no el texto final.
  4. Comprueba cada dato en el sitio de donde sale. Reescribe con tu voz.
  5. Apunta qué se hizo con IA, quién revisó y quién aprobó.
  6. Firma con nombre de persona. Y di que has usado IA cuando la ley o tu norma lo pidan.

Usada así, la IA ahorra tiempo de verdad. Usada para publicar sin revisar, lo que ahorras hoy lo pagas después: tu empresa queda mal, pierdes visitas o acabas con un problema legal.

¿Quieres que te ayudemos a escribir la norma de uso de IA de tu empresa? ¿O a montar un asistente que solo lea tus documentos? Escríbenos.

Si quieres saber qué dice la ley

Europa tiene un reglamento de inteligencia artificial desde 2024. Para quien usa chats, lo importante se aplica desde el 2 de agosto de 2026.

  • Si publicas un texto hecho con IA para informar al público sobre temas que interesan a todos, tienes que decirlo. Salvo que una persona lo revise y responda.
  • Las imágenes, audios o vídeos falsos que parezcan reales se marcan siempre.
  • Un chat en tu web tiene que decir que es un sistema automático.
  • En Europa, un texto que no ha escrito una persona puede no tener derechos de autor.

Es un resumen: consulta a tu asesoría.